sábado, 15 de junio de 2013

¿HACIA DÓNDE VA LA ARGENTINA?
¿QUÉ HACER?

El kirchnerismo, si bien logró enfriar parcialmente la situación abierta en 2001, no logró cerrarla por completo: con esta meta pendiente, el final del kirchnerismo no encuentra una clara línea de sucesión entre las clases dominantes.
Se abre entonces para el campo obrero, popular, antiimperialista y para los luchadores en general un escenario en el cual plantear una salida en favor de los intereses de las grandes mayorías es una tarea posible e ineludible.
Tarea que no se va a cumplir con vacilaciones ni medias tintas. No es posible avanzar hacia una salida popular sobre la base de la conciliación con los monopolios, ni en la búsqueda de una alquimia electoral con personeros de la derecha en la oposición, de la misma manera que es un error limitar las actuales tareas políticas a la mera denuncia en los marcos de esta democracia maniatada.
HACIA UN FRENTE POLÍTICO
En medio de este estado incierto de la dominación de los de arriba, el mejor camino para darle cauce a una alternativa de los de abajo es interviniendo para alentar la rebelión popular, buscando generar un nuevo quiebre de la situación en favor de los sectores populares y avanzar con una propuesta de construcción frentista, que tenga como norte la fusión de la política revolucionaria con sectores de vanguardia obrera y popular.
Que vaya más allá de la propuesta electoral de "votobronca" e "indignados" y que, frente a la claudicación de la izquierda reformista que hace de las “elecciones una cuestión estratégica”, intervenga por la positiva con un programa mínimo de salida para la crisis, que ayude a canalizar e impulsar el auge y la rebelión para desembocar en una fuerza que dispute el poder político en la Argentina.
Un frente político de todos aquellos que defendemos el programa de los trabajadores y el pueblo, contra el imperialismo y los monopolios, conformado por la izquierda revolucionaria, sectores combativos, democráticos y antiimperialistas, por la intelectualidad consecuente y por luchadores en general, que tenga el objetivo de orientar esas nuevas puebladas hacia el surgimiento de una Argentina verdaderamente popular y verdaderamente democrática.
Cuyas formas signifiquen algo más que la simple participación resignada de un escrutinio que no cambiará nada, sino que afirme la instalación de nuevos delegados representativos y ejecutivos, con  mandato revocable inmediatamente traicionen o se enriquezcan de la función conferida, y cuya legitimidad se alimente en las asambleas y movilizaciones populares en curso; pero que también, por su contenido vaya en lo inmediato por:
Un salario mínimo al nivel de la canasta familiar; un real congelamiento de precios y el 82% móvil para los jubilados; que no se entregue un peso más a los organismos internacionales de crédito y se pongan los fondos del Estado al servicio del bienestar popular y de la industrialización del país bajo control obrero, garantizando el trabajo para todos; que imponga la nacionalización de la banca, el comercio exterior y los recursos estratégicos, bajo propiedad estatal y control de los trabajadores y el pueblo.
Están dadas las condiciones suficientes para construir una alternativa verdaderamente democrática, popular y antiimperialista con eje en la clase trabajadora.
La búsqueda de un proyecto de país cimentado en ese nuevo poder, que rompa con la dependencia y la opresión oligárquica, encuentra su fortaleza en el desencanto creciente del activismo político de avanzada y las masas populares en su conjunto, con el fraude electoral en ciernes y la complicidad de la clase política.
A transformar ese desencanto en acción unitaria coordinada y de ofensiva en los distintos espacios, deben enfocarse los esfuerzos, evitando la vía muerta de la ya trillada y fracasada acción parlamentaria.
Sembrando confianza en las propias fuerzas, en las perspectivas que se abren cuando los pueblos son protagonistas y  no delegan su futuro, como recuerdo imborrable de aquel 2001 o de aquellas expresiones insurrectas que en tiempos de crisis, como el Cordobazo de 1969, abrieron nuevas oportunidades.
 Hacemos nuestro también el actual llamado de miles de jóvenes y trabajadores europeos que invitan a pasar “de la indignación a la rebelión”.
Esta propuesta está encaminada, sobre el auge actual de luchas que se despliegan permanentemente en nuestro país, a orientar y encontrar una salida revolucionaria en medio de la crisis capitalista mundial, del imperialismo, más profunda y extendida que conoció la humanidad.
Llamamos a debatirla fraternalmente apuntando a establecer la mayor coincidencia y amplitud, para una vez consensuada, ponerla en práctica.

Comisión Promotora del Frente Político

Difunde: redjauregui

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